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Guadalcacín, es un pueblo creado en los procesos de colonización de los años cincuenta, dentro de las políticas de expansión y puesta en regadío de nuevas tierras llevadas a cabo por el Instituto Nacional de Colonización (I.N.C.). Es el pueblo situado a mayor distancia del Pantano del mismo nombre, siendo el asentamiento que acotaba hacia el oeste la denominada Zona Regable del Guadalcacín, compuesta por los siguientes núcleos poblacionales: La Barca de La Florida, El Torno, Torrecera, San Isidro del Guadalete, Nueva Jarilla, Estella del Marqués y Guadalcacín.Guadalcacín se asienta en la zona conocida de antiguo como Llanos de Caulina, zona de relleno de sedimentos cuaternarios ( las conocidas como “arenas rojas”, depósitos aluviales del Guadalquivir). Como hemos señalado anteriormente, un hito histórico que marcará la futura creación de Guadalcacín será la construcción del Pantano. Surgido el proyecto dentro del ambiente regeneracionista que pretendía modernizar la España de principios de siglo, que en el plano agrario se tradujo en la búsqueda de un mayor rendimiento de los cultivos y su diversificación mediante regadío, el proyecto llevaba ligado un sistema de creación de colonias donde asentar al inquieto y numeroso campesinado jerezano. En 1900 se redactó el primer proyecto y se finalizó en 1910, aunque habría de pasar más de un cuarto de siglo hasta que se realizaran los primeros riegos. Dentro de esta dinámica se proyectó la construcción de la Colonia de Caulina, hoy integrada en Guadalcacín, que supone la primera iniciativa colonizadora contemporánea en las tierras de Jerez. Esta colonia surge de las políticas llevadas a cabo por la Junta Central de Colonización y Repoblación (1907) del Instituto de Reformas Sociales, quien determinó su creación en esta zona conocida como las Abiertas de Caulina, y concretamente en la Dehesa o Hato de la Carne. Setenta y cinco familias a partir de 1916 recibieron casa, ganado y dos hectáreas de tierra, pero la experiencia colonizadora no prosperó. Hemos señalado aspectos que se refieren a aspectos anteriores a la creación de Guadalcacín, pero que de alguna forma son parte de su “prehistoria”. Pero realmente hablar de la creación de Guadalcacín, así como del Jerez rural del último medio siglo, es hablar sobre todo del Instituto Nacional de Colonización (I.N.C.). Este se constituyó en 1939, descendiente del Instituto de Reforma Agraria republicano y del Servicio Nacional de Reforma Económica y Social de la Tierra, siendo el eje de la política agraria del nuevo régimen surgido tras la Guerra Civil. En 1947, fue declarada de “Interés Nacional” la Zona Regable del Guadalcacín, siendo el tercer plan colonizador puesto en marcha por el Estado. El objetivo era la transformación y completa colonización de los terrenos dominados por los canales y acequias derivadas del embalse del Guadalcacín.
Se expropiaron tierras y se adquirieron otras por interés social, se realizaron mejoras del suelo agrícola y se implantaron sistemas de regadío de gravedad con canales trapezoidales y acequias abiertas, pero sobre todo lo que nos interesa fue que se proyectó la creación de pueblos de nueva planta, entre ellos Guadalcacín, incluido en el Sector VI, de los seis sectores hidráulicos en que se estructuraron las tierras de la Zona Regable.
La puesta en regadío de estas tierras de Guadalcacín, no supuso un cambio en cuanto a los aprovechamientos y cultivos tradicionales de estas tierras, a saber: maíz, algodón, remolacha y tabaco, sino una manera de mejorar sus rendimientos. De todos ellos, destacó sobre todo el cultivo del algodón, que llegó a representar el cincuenta por ciento de todos los de la Zona Regable del Guadalcacín. Las explotaciones planificadas eran de naturaleza agropecuaria en un principio, pero la progresiva mecanización fue mermando la cabaña de ganado de reproducción.
Las tierras donde se creó el pueblo de Guadalcacín y su área de influencia, estaba formada en origen por dehesas: la Dehesa de Angúlo, la Dehesa Jerezana, Dehesa de Sepúlveda y otras de menor número de hectáreas.
Pero para entender la realidad histórica que actualmente supone Guadalcacín hemos de considerar también a sus primeros pobladores: los colonos. Estos han ido forjando en los escasos cincuenta años de vida del pueblo, una forma de vivir con sus identidades, sus tradiciones y estilo de vida como comunidad., todo pese a lo disperso en cuanto a procedencia de los colonos.
El I.N.C. estableció un perfil tipo de colono al cual debía ajustarse el campesino que aspiraba a poblar estas tierras planificadas, y que iban desde estar casado y con familia numerosa, tener buena salud o no tener antecedentes, entre otros. Y así los colonos que se asentaron en Guadalcacín vinieron de diversos lugares de dentro y fuera de la Provincia de Cádiz. Procedían principalmente del propio Jerez, de la Sierra de Cádiz (Grazalema, Alcalá del Valle...), de Paterna de Rivera y algunos provenientes de Granada, expertos en cultivos de regadío.
En junio de 1952 el I.N.C. procedió a la selección de los primeros 21 colonos, que se instalaron en septiembre de ese año en unos barracones construidos para acogerlos mientras se construía el pueblo de Guadalcacín , a partir de 1954. El núcleo de población, su planificación y tramado urbano, a semejanza del resto de pueblos de nueva planta de los años cincuenta, se realizaron de manera metódica en los laboratorios y gabinetes técnicos del I.N.C. por sus arquitectos e ingenieros. Un urbanismo científico que utiliza estructuras lógicas, según unos planes directores de ordenación escrupulosa del territorio, y cuyas características básicas son la regularidad, la armonía y la claridad de planimetría. Calles en cuadrícula, y la iglesia y la Casa Consistorial en la plaza Artesanía, llamada así por los oficios (carpinteros, tenderos, panaderos...) que en principio estaba proyectado que ocuparan los edificios que rodean de manera rectilínea este ágora en parte porticada.
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