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No son pocas las personas que envidian la vida en una pedanía de Jerez, muchos son los ciudadanos que acudiendo un domingo al Parque de las Aguilillas en Estella o viendo las grandes casas de Guadalcacín han afirmado “que sitio más tranquilo y que bien viviría aquí”. Sin embargo, la realidad de los vecinos de las pedanías jerezanas es bien distinta cuando las oportunidades de progresar se ven limitadas a una bolsa de empleo para un trabajo de 15 días.La crisis está afectando muy duramente a toda la población jerezana, pero está asfixiando especialmente a los vecinos de las pedanías cuyos principales sectores laborales eran la agricultura y la construcción. No es de extrañar que en muchos de estos pueblos haya jóvenes que ni siquiera hayan llegado a trabajar. Francisco, un joven de 20 años explica que “vivimos apartados de muchos sitios y sin dinero para sacarnos el carne o tener un coche. Solo podemos esperar trabajar en nuestro pueblo, pero aquí el trabajo es casi inexistente”. Otros están intentando aprovechar los cursos que se imparten en estas pedanías para desempeñar algún empleo, sin embargo, casi todos coinciden “nuestra situación ahora es muy complicada”. Los jóvenes de estas pedanías se quejan de que el desempleo en sus pueblos es cada vez mayor, “no podemos tener la esperanza de encontrar trabajo aquí, nos tenemos que ir a buscar a otro sitio, por lo que nos gastamos un dinero que no tenemos para buscar un trabajo que nunca encontramos”.
Y es que el número de parados de las pedanías de Jerez se ha visto multiplicado en estos años y no solo es la población joven la que está sufriendo el desempleo, son muchos los parados de mediana edad que han visto como su estabilidad se tambaleaba. Desde empleadas del hogar que iba a casas de barriadas de Jerez a trabajar y han perdido sus empleos hasta cientos de trabajadores vinculados durante toda su vida al mundo de las construcción que ahora no saben que hacer. Y es que el drama no se limita a no tener trabajo, muchos de ellos observan como pasan los meses sin que entre un euro en casa y ya no saben como afrontar la situación. El principal problemas de los parados de la zona rural reside en que muchos de ellos llevaban toda su vida vinculados a trabajos del campo o la construcción que pertenecían a empresas de su mismo entorno, unas empresas que poco a poco se han ido desmantelando y que han dejado un incremento notable del número de parados.
Apoyo sin fondos
Pero la vida en las pedanías durante mucho tiempo ha tenido una ventaja para los vecinos, el trato directo con su alcalde y con el Ayuntamiento. Una ventaja que hoy por hoy sirve de poco para muchos. Todavía hay Ayuntamientos, como el de Guadalcacín en los que, según su alcaldesa, Nieves Mendoza, “estamos pagando recibos de agua y luz de los vecinos para que no se las corten y estamos repartiendo comida, pero la situación es cada vez más complicada y hay gente que ya no tiene para comer”. Y es que en este caso el Ayuntamiento es un soporte indispensable, en otros, incluso se les da dinero al que viene pidiendo un favor. Pero en otros muchos la situación es tan precaria que han tenido que dejar de ayudar a los vecinos y que incluso están limitando el pago de las nóminas debido a la falta de ingresos por parte del Ayuntamiento de Jerez.
A pesar de la difícil situación todavía hay muchos que tiene esperanzas y que están aprovechando esta circunstancia para llevar a cabo negocios que tenían aparcados. Estos ciudadanos emprendedores están buscando alternativas a la crisis, están luchando por conseguir un futuro mejor y con ello están ayudando al progreso de su pedanía. Ya son muchos los que se apuntan a esta opción abriendo ópticas, centros de estudios o o clínicas podológicas, todos ellos mantienen la ilusion de que la actividad laboral en sus pueblos se reactive.

Bolsas de trabajo.
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